6 oct 2010

Cada vez que veo algo relacionado con mi infancia te recuerdo, y tu nombre retumba alocado en mi cabeza, y cuando eso sucede generalmente lloro porque sé que tengo la culpa de no haberte retenido a mi lado. Para cuando te veo, muchas veces se me escapa el corazón por la boca porque tenes esa extraña forma de sonreírme que me hace creer que sigo teniendo cinco años y que la vida brilla tanto como acostumbraba. Mi cobardía y tu orgullo me hizo perderte una vez, pero por otro lado...todos mis recuerdos siempre, pase lo que pase, vuelven a pronunciarte, y entre ternura y amargura, te abrazo como cuando era chica y creíamos que habían algunas cosas que podían ser eternas.