20 oct 2010

Día a día golpeabas mi corazón con mentiras y traición, con frecuencia me dañabas y yo te perdonaba, con una sola palabra de tus labios caía rendida a tus pies, perdía mi voluntad y olvidaba tu maldad, pero poco a poco me di cuenta de lo insignificante que en tu vida fui, fue triste despertar a la realidad porque día y noche mi pensamiento contigo estaba, eras mi complemento, lo único que necesitaba.