-Quisiera decirle que sin él me muero, quisiera decirle que lo amo.
-Quisiera decirle que no sea tonto, que me mire a los ojos y se dé cuenta que no le miento, que lo amo, y que lo único que necesito en este momento es a él.
-Quisiera decirle que no habrá siempre, que no hay mañana. Quisiera decirle que todo está muriendo lentamente.
-Quisiera decirle que es tan especial para mi.
-Quisiera decirle que no se enamore de otra. Quisiera pedirle que no me olvide.
¿Alguna vez te pusiste a pensar a dónde va lo que no decimos?, todo lo que no nos permitimos sentir, las miradas que no entregamos, los besos que no damos,los miedos que no soltamos, las angustias, los gritos.¿A dónde quedan? ¿A dónde van?.
¿A dónde va lo que querés hacer y no hacés? ¿A dónde va lo que querés decir y no decís? ¿A dónde va lo que no te permitís sentir?
Nos gustaría que lo que no decimos caiga en el olvido, pero lo que no decimos se nos acumula en el cuerpo, nos llena el alma de gritos mudos. Lo que no decimos se transforma en insomnio, en dolor de garganta.
Lo que no decimos se transforma en nostalgia, en destiempo. Lo que no decimos se transforma en error. Lo que no decimos se transforma en debe, en deuda, en asignatura pendiente.
Las palabras que no decimos se transforman en insatisfacción, en tristeza, en frustración. Lo que no decimos no muere, nos mata.
Lo que no decimos se transforma en trauma, en veneno que mata el alma. Lo que no decís te encierra en el pasado.
Lo que no decimos se transforma en herida abierta.
