Ya casi no quedan vientos violentos
De esos que desplumaron toda angustia de la falta de ti.
Tengo tu olor tatuado a mis manos sudorosas y satisfechas.
El brillo de esta tarde no es normal
Se ve todo tan claro de este soleado cuarto piso
Que no hace falta ninguna luz artificial
Escuchando sin escuchar una ligera voz estudiantil,
Que a lo lejos, se hace notar
Yo simplemente relajo mis párpados...
Y no me canso de pensar en ti.
