La agonía de la noche,
a la desdicha de sentirme una mercenaria del alcohol
y alejarme entre los gritos y los tragos
otra vez sola, una perdedora
Salimos de aquella histeria hacia otro lugar
huyendo de los colmillos de la soledad
Fue ahi que comprobe que siempre puede haber algo peor
fue así que comprobe que la angustia es prima de la desesperación
y que a veces, tal vez, estar solo es mejor
y que al cielo no se llega nunca de a dos
no existe peor remedio que la enfermedad
fin del turno, lo molesto señor
a este animal nocturo la mañana lo encotro al huir
sin higado, sin pecho y sin amor.
